viernes, 8 de febrero de 2019

Siempre habrá otro camino al volver

"Vértigo" Shaman y El Fuego (inédita) 

Las primeras canciones que Shaman Herrera compuso en el bosque de Epuyén están viendo la luz. Se proyectan bajo la forma del Fuego: Acompañado por Tulio Simeoni en bateria y Pablo Girardin en tuba, esta formación conecta las chispas de la sensibilidad interna para crear una constelación capaz de iluminar y marcar un camino en esta oscuridad acrecentada.


Sí bien la idea incipiente de esta formación fue desempolvar canciones de Los Hombres en Llamas –antigua banda del Shaman- y darles una nueva impronta, poco a poco El Fuego fue creciendo. Desde que se mudó a una cabaña en el cerro Pirque a fines de 2017, el bosque, la montaña, el río y el lago fueron los escenarios que en su conexión incentivaron a Herrera a componer nuevas canciones pensándolas para esta banda.


Aquí nos encontramos con “Vértigo”. “Descubrimos que al fin está el principio, al principio del fin está la verdad” desliza Shaman en uno de los versos de esta canción, que viene a reforzar una propuesta filosófica, un carácter del espíritu, una idea de vida que habla de lo cíclico, del eterno retorno, de la voluntad sagrada que nos abarca y conduce (“Hoy aquí es eterno”). Idea que trabajó en El Primero es el Último, una maravillosa obra que sacó en julio con Los Pilares de la Creación, y es un punto elevadísimo en la cosecha de discos editados en 2018.


En junio de este año tuve la oportunidad de estar en el primer ensayo de estas nuevas canciones. Al proceso de composición de Shaman en el bosque, se le sumó alguna comunicación de audios e ideas vía internet, que Tulio y Pablo captaron y pensaron para hacer sus aportes. Esa noche invernal en la casa de Tulio en La Plata se juntaron los tres para guiar las coordenadas, para armar la constelación. Mientras se iban conectando,Shaman tiraba ideas, posibles entradas y salidas, probaba su canto; Tulio buscaba el toque justo, la sagacidad; Pablo armonizaba, al compás del galope. Al otro día grabaron.


En “Vértigo” vemos algunos registros, un video realizado por Mariano di Cesare en la grabación. Esperemos que cuando sea el momento nos encontremos con las otras nuevas canciones. Mientras tanto, démonos por invitades a arrimarnos al fogón.

Mi espíritu se fue


"Espíritu de Nada" (versión krautera) - Shaman y los Hombres en Llamas (2011)


En el disco Plateado de Shaman y los Hombres en Llamas hay dos instrumentales que enriquecen el clima de ese viaje conceptual que supone el disco.

 Las dos funcionan como murciélagos dando vueltas en una habitación oscura y son previas a canciones claves. El primer instrumental,"Espíritu de nada", da paso a "Vestido plateado" -oda fantástica a una bruja patagónica- y el segundo, "Silencio", es el preludio a "Perdemos la piel" -el cierre del disco en clave circular, el paso a dar para completar el circulo y recomenzar, renacer-. 

 O sea, en una posible edición en formato vinilo o cassette, las dos son los pasos previos a la conclusión del lado A y del lado B. Los comienzos del fin, esos momentos de reflexión antes de decidir.

 Esta versión de "Espírtu de nada", lo averigüé recientemente, salió en la primera edición de El Compipulenta -un compilado de bandas participantes del festival alternativo FestiPulenta-. Unos meses antes de la publicación del segundo disco de Shaman y los Hombres en Llamas, el Plateado. Los encargados del Compipulenta narraron así la aventura de Shaman: "...con sus Hombres en Llamas (un seleccionado de lujo), se encuentra en proceso de publicar su segundo disco. Pero mientras, nos acerca este instrumental krautero que sorprendentemente (o no) lo emparenta con sus amigos de Go-Neko! y nos deja pensando en la bruma, el misterio, la vida en el más allá." 

   Esta versión es extraña porque dura cuatro minutos y medio más que la versión que finalmente sale en el disco (donde las tijeras del productor Daniel Melero dejaron sólo los últimos segundos) y los de la foto no parecen ser los Hombres en Llamas, sino los 107 Faunos.




 A veces sueño que estoy frente al mar del Chubut, en una tarde nublada, y lo puedo alcanzar todo. Doy ese paso.